El pie diabético es una complicación seria y frecuente en personas con diabetes mellitus, una condición metabólica crónica que afecta alrededor de 422 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Las personas que padecen pie diabético pueden presentar desde lesiones menores hasta úlceras graves que, si no se tratan adecuadamente, pueden llevar a infecciones severas e incluso a la amputación de estas extremidades.
¿Cómo se origina?
El pie diabético es una condición que nace de dos complicaciones principales asociadas con la diabetes: la neuropatía diabética y la enfermedad arterial periférica. La primera implica daño a los nervios y afecta la sensibilidad en los pies, haciendo que las personas no sientan lesiones menores o cambios en la piel. La segunda, por otro lado, reduce el flujo sanguíneo a los pies, lo que dificulta la cicatrización en las heridas.
Prevención del pie diabético
Sabiendo ahora cómo se origina este padecimiento, que ya afectaba a más de 45 mil costarricenses en el año 2017, le compartimos algunas recomendaciones para prevenir su desarrollo:
- Control estricto de la glucosa: Mantener los niveles de azúcar en sangre bajo control es crucial para prevenir daños en los nervios y los vasos sanguíneos.
- Cuidado diario de los pies: Inspeccionar los pies diariamente para detectar cualquier herida, ampolla o cambio en la piel.
- Higiene adecuada: Lavar los pies con agua tibia y jabón suave, secarlos completamente y aplicar una crema hidratante para evitar la piel seca y agrietada.
- Calzado apropiado: Usar zapatos cómodos y bien ajustados que no causen fricción o presión en áreas específicas del pie.
- Control regular por profesionales: Realizar exámenes regulares de los pies por un podólogo o especialista en diabetes, para detectar problemas de manera temprana.
Tratamiento
El tratamiento del pie diabético depende de la gravedad de la condición de cada paciente, sin embargo, este puede incluir:
- Tratamiento de úlceras: Para úlceras existentes, es fundamental mantener la herida limpia y protegida, y realizar desbridamientos si es necesario para remover tejido muerto.
- Antibióticos: En caso de infección, se pueden prescribir antibióticos para controlar la infección y evitar su propagación.
- Revisión y ajuste de calzado: Como mencionamos anteriormente, es importante asegurarse de que el calzado sea adecuado y no cause presión en áreas afectadas, incluso en algunos casos, se pueden recomendar plantillas ortopédicas.
- Cirugía: En casos severos, puede ser necesario realizar procedimientos quirúrgicos para reparar tejido dañado o mejorar el flujo sanguíneo.
Aunque el pie diabético puede ser muy serio en algunos casos, gran parte de los diagnósticos son controlados de forma sencilla si se consulta a un especialista de forma rápida y oportuna, así que recuerde no aplazar su visita a un centro de salud, si cuenta con algunos síntomas.



